Ir al trabajo, a menudo un coñazo. Te suena el despertador justo cuando más placidamente estás durmiendo, pillas un atasco monumental en el ascensor para bajar al garaje (mi piso curiosamente no tiene escaleras), otro para salir del parking, otro en cada rotonda que pasas hasta llegar al trabajo. Llegas esperando que nadie haya ocupado tu plaza de aparcamiento preferida (en mi caso una de las dos que hay destinadas para personas con diversidad funcional), entras y te encuentras con tus compañer@s de sección, que traen un careto igual de dormido que el tuyo. Necesitas el café, pero ya! Coges tu taza, todas las botellas de agua vacías que encuentras de tus compis y te diriges bajo, al sótano, donde hay una máquina de “cafeses”, un microondas, nevera y una máquina para llenar las botellas de agua.
Salgo de mi sección cabizbaja y me dirijo a las escaleras, pero… de pronto oigo mi nombre entre risas, Marta! giro la cabeza y me veo dos caras sonrientes, aunque también medio dormidas, que ya han empezado nuestra particular fiesta. Me dirijo hacia ellos, lo normal sería un buenos días, qué tal? Por ambas partes. Pero nada más cerca de eso, me sale de la boca un: Tú! Cosa! Qué te pasa? … Jose, no sé porqué, se siente aludido y reclama un poco de respeto por mi parte entre risas, lo cual me da pie a faltarle aún más al respeto diciéndole un: Uy perdona es verdad!! Tengo que ser más educada con la gente mayor … A lo que Jose responde levantándose con una carpeta en la mano intentando pegarme con una de sus frases preferidas: Te voy a tocar la carita! Mientras, Juan no para de reírse y no duda en poner más leña al fuego. Al final nos vamos los dos hacia el sótano gritando alguna de nuestras barbaridades.
Al rato estoy tecleando frente al ordenador alguna cosa monótona que les suelen mandar a las que somos becarias, ya sabéis como es la faena de la gente becaria por mucha licenciatura que tengas… de pronto! Suena el teléfono de mi mesa, es Silvia, la de la porra como dice ella, o sea la guardia de seguridad de donde trabajo. Me dice que salga fuera, que tenemos un chico nuevo trabajando en registro. En pocos segundos salgo y…. Pero bueno, esto no es un chico es un abuelo! Silvia ríe junto a mí. De pronto se gira el abuelo de registro, ups perdón, se gira Jose y suelta su peculiar: a quien le tengo que tocar la carita hoy? Silvia y yo no paramos de reír, mientras yo suelto un: pero si con los achaques que tienes de la edad no te puedes ni levantar…jejeje José me dice que se va a coger la baja por depresión después de las cosas que le digo. Yo me dirijo muy modosita hacia él: pero José si ya sabes que yo te quiero mucho, te quiero, te quiero… ver bien lejos!! Jajaja no pueden parar de reír. José va a darme un abrazo amistoso entre lágrimas de risa y a mí sólo se me ocurre decirle: Tu! Sin tocar! No sea que me contagies algo! A lo que pregunta: Yo? Qué te tengo que contagiar? Y yo: Ah! No sé pero con el careto que tienes alguna cosa me contagiarías… jejeje todos ríen y el pobre Jose se dirige escaleras arriba hacia su lugar de curro.
Eh! No os penséis que sólo yo me meto con él, sólo es, que él se deja, también se mete conmigo y Silvia, Juan y Toni me incitan a buscarle las cosquillas. Pero lo que no voy a negar es que me lo paso bomba!
Os contaría muchas anécdotas más protagonizadas por Silvia, Jose, yo y a menudo animadas por Juan y por Toni (los de registro que les digo yo) que os hartaríais de reír, pero tampoco quiero ser cansina.
El motivo de este post, era agradecer a estas personitas que hagan que mi día a día en el trabajo sea mucho más agradable y divertido. No trabajamos en la misma sección, pero sea como sea siempre nos buscamos para echarnos unas risas sin ninguna maldad y eso te alegra el día en el trabajo. Gracias a la chica de la porra y a los otros tres! No cambiéis!
Aquí os dejo unas fotos que nos hicimos un día que nos retamos a traer todos las cámaras y no paramos de revolucionar al personal hasta que nos hicimos las fotos jejeje

Aquí nos tenéis a Juan (el único que finje trabajar) Toni, yo y el pobre Jose

Esta somos las de la porra y yo, que la aprecio mogollón, es una gran tía con una gran.....