
Tras diecisiete días desde mi desafortunada caída sigo con la mano superescayolada. No es sólo el dedo roto lo que me duele y me fastidia, sino que la escayola me roza en la mano y me produce desazón. Esto me provoca un estado de nerviosismo y ansiedad bastante acusado.
Ese es el motivo por el cual he estado, estoy y estaré durante unas semanas más desaparecida de la blogosfera, cosa que me pone más ansiosa aún.
Espero regresar pronto porque os hecho mucho de menos.
Un abrazote.